No tienes muy claro por donde empezar, así que casi mejor
que lo hagas por el principio, siempre te ha gustado ordenar tus ideas, estar
sólo con tus pensamientos, darles forma y luego ponerlos negro sobre blanco… no
sabes muy bien si el fondo de la pantalla es blanco, pero supones que a fin de
cuentas es un detalle menor para esta historia que comenzó un 24 de mayo de
2014 y que jamás pensaste que fuese a terminar así… o que fuese a continuar
así.
La verdad es que a ti siempre te gustó mucho Sevilla y no
sólo porque el equipo de tus amores habitase en ella, también por ser la vieja
Hispalis la cuna del flamenco, la sede permanente de la Macarena y la compañera
del río Guadalquivir, pero no… no joder, no vayas a contarle a tu gente que
fuiste aquel día de mayo a escuchar flamenco, a ver el río o a visitar a la
Macarena, ¡cuéntales la verdad!
Fuiste porque unos meses antes de que la primavera visitase
a la ciudad del Betis conociste a una mujer y cuéntales que al principio
tuviste una idea muy equivocada de ella, pero espera… espera, abramos capítulo
de agradecimientos, sabes que es lo que toca ¿no?
Deberías darle las gracias a tu Betis ¡sabes que sin él nada
de esto habría pasado! Pero cuidado, que muchas veces uno se pone a dar las
gracias y no termina, por eso no deberías personalizar aunque si agradecer de
forma colectiva a aquel grupo de locos de la cabeza que muchas tardes os
juntabais al calor de lo que llamasteis Onda Bética y tratábais de hacer radio,
beticismo y sobre todo (y eso no lo intentasteis, sabes que lo conseguisteis)
hacer un grupo humano increíble, sabes que uno a uno tienes que darles las
gracias a aquellos chiccos y chicas que te abrieron las puertas de la radio y
de su amistad y con los que pasaste unos momentos increíbles y lo tienes que
hacer porque eres consciente que sin ellos, sin aquella radio no habrías
conocido a la que se convirtió en tu guía, en la mejor compañera que jamás
soñaste tener…
¡Hay que ver como te gusta darle a las teclas… ¡ve al grano
ya!
Eres muy consciente que aquel 24 de mayo tu suerte cambiaría
para siempre, eres consciente de ello porque lo has pensado siempre, lo has
repetido hasta la saciedad, pero también tienes claro que ella lo supo antes
que tú, que ella apostó fuerte por ti y por una vez no te dejaste paralizar por
el miedo, ese que siempre te atenazaba en los momentos vitales y te dejaste
llevar.
Y así llegamos a una noche cualquiera, aunque no recuerdes
el día o el mes, sólo recuerdas lo importante… y es que siempre pensaste que
estas cosas no te pasarían a ti, que tú nunca harías algo así, por eso quizá no
lo pensaste detenidamente y aquello fue un poco chapuza, sí, deberías haberlo
preparado mejor, deberías haberla llevado a un restaurante romántico, haberte
preparado un discurso guapo, ya ssabes, como si estuvieses delante del micro,
haber hecho una pausa para darle emoción al momento y entregarle una alianza,
pero seamos realistas, las ideas quedan chulas cuando las lees en los libros,
pero tú querías pedirle matrimonio porque ya sabías que te faltaría el aire si
lo pensabas mucho, que deseabas con toda tu alma que te dijese que sí, porque
ya sentías que tu destino había quedado unido al suyo para siempre.
Así que cuando te dijo que sí difícilmente podías creer en
tu buena suerte y desde luego fueron muchas más las ocasiones en las que has sentido
algo así, has sentido que ella es todo lo que tú podías desear, incluso has
llegado a sentir que ella es demasiado regalo para ti, que la vida se ha
portado muy bien contigo cuando la puso en tu camino… pero no, tampoco seas
demasiado duro contigo: ¿acaso no lo merecías?
No es cuestión de aburrir al personal con los kilómetros y
las lágrimas que os han acompañado hasta el día de hoy, el camino ha sido duro,
muy duro.
Cuéntales que cuando fuiste con ella a pedir cita en el
juzgado para casaros era como si no fueses tú el que iba a llevar acabo algo
así, que te sentías tan feliz y tan nervioso que hiciste un par de veces la
gracia ante el juez, pero no se te ocurra olvidar que pediste el 11 de julio
para casarte porque era el aniversario de aquel maravilloso día en el que
España fue campeona del mundo, algo que no pensaste ver jamás. Y no se te
ocurra olvidar decir que el fútbol siempre ha estado muy presente en esta
relación.
Sé sincero y no dejes de contar que los momentos previos al
enlace fueron duros, llegaste a dudar de la presencia de alguien sumamente
importante para ti, gracias a Dios también puedes contar que tu padre estuvo
contigo en un día tan importante.
Tú sabes que aquella noche pensabas dormir poco y que te
sorprendió descansar sin mayores sobresaltos porque los nervios llegarían por
la mañana cuando tu rubia te despertó y te dio los buenos días.
Aquella mañana hiciste todo como casi siempre, sacaste a
Lasi a que se aliviase, subiste a casa, desayunaste, llevaste tu plato a la
pila, te duchaste… pero al ir a vestirte tu ropa fue diferente. Al principio
tenías la sensación de haber sido invitado a una boda, no parecía real que
fuese la tuya, cuando llegó tu madre y tu hermano te diste cuenta que algo
especial flotaba en el ambiente, tu cuñada y la hija de tu chica te hicieron
ver lo guapo que ibas y te quedaste sorprendido ¡atí casi nunca te dicen esas
cosas!. Cuando pasó un rato y bajaste a la calle dejando a tu novia en casa
preparando los últimos detalles te diste cuenta que aquel día el protagonista
eras tú, recordaste a la gente que no había podido venir y dedicaste unos
instantes para pensar en tu Yeya Carmen porque se habría sentido muy orgullosa
de verte así.
Lo cierto es que no te dio demasiado tiempo para pensar
mucho porque tu prometida hizo de las suyas y no sólo olvidó el DNI, si no que
además no fue capaz de localizarlo ¡porque lo tenías tú! Aunque no lo supieses.
Los momentos previos a poner la alianza en su dedo se
mantienen imborrables en tu mente, te vienen las sensaciones, los sonidos y los
olores de aquel momento con tanta nitidez como si los estuvieses viviendo
ahora, piensas en la de veces que lo has recordado junto a Ana y te resulta
inevitable sonreír.
Piensas en el momento en el que el juez os pidió que “os
besárais o algo” y vuelves a saborear los labios de tu señora rubia, sabiendo
que aquel fue un momento único e irrepetible que ponía el punto y final a una
etapa de tu vida y habría la página del siguiente capítulo que esperas
compartir con ella para siempre, porque sientes que esto será eterno, lo
quieres, lo necesitas, lo deseas… ¿y sabes que? Que ella también y eso… eso es
lo más importante de esta increíble historia.