viernes, 26 de julio de 2019

EL DÍA MÁS FELIZ DE TU VIDA

Lo cierto es que no sabes muy bien como comenzar estas líneas.

Quizá te has demorado demasiado en darle forma a algo que te ronda la cabeza desde el 11 de julio del presente año, a lo mejor has tardado tanto en ponerte frente a tu ordenador porque ha sido todo atípico, un tanto subrealista si quieres… pero hoy te has decidido, hoy es el día de su santo y quizá por eso le has echado huevos a la situación para expresar por escrito lo que sientes, porque supones que por escrito es la mejor forma que tienes para expresarte, bueno, por escrito y ante un micrófono también… pero no, no vuelvas a contarle a la concurrencia tu querencia por las ondas, los micros y los cables, que eso ya lo saben, no seas pesado, macho, sigue el hilo que se te va la pelota y esto es importante, sabes que lo es.

No tienes muy claro por donde empezar, así que casi mejor que lo hagas por el principio, siempre te ha gustado ordenar tus ideas, estar sólo con tus pensamientos, darles forma y luego ponerlos negro sobre blanco… no sabes muy bien si el fondo de la pantalla es blanco, pero supones que a fin de cuentas es un detalle menor para esta historia que comenzó un 24 de mayo de 2014 y que jamás pensaste que fuese a terminar así… o que fuese a continuar así.

La verdad es que a ti siempre te gustó mucho Sevilla y no sólo porque el equipo de tus amores habitase en ella, también por ser la vieja Hispalis la cuna del flamenco, la sede permanente de la Macarena y la compañera del río Guadalquivir, pero no… no joder, no vayas a contarle a tu gente que fuiste aquel día de mayo a escuchar flamenco, a ver el río o a visitar a la Macarena, ¡cuéntales la verdad!

Fuiste porque unos meses antes de que la primavera visitase a la ciudad del Betis conociste a una mujer y cuéntales que al principio tuviste una idea muy equivocada de ella, pero espera… espera, abramos capítulo de agradecimientos, sabes que es lo que toca ¿no?

Deberías darle las gracias a tu Betis ¡sabes que sin él nada de esto habría pasado! Pero cuidado, que muchas veces uno se pone a dar las gracias y no termina, por eso no deberías personalizar aunque si agradecer de forma colectiva a aquel grupo de locos de la cabeza que muchas tardes os juntabais al calor de lo que llamasteis Onda Bética y tratábais de hacer radio, beticismo y sobre todo (y eso no lo intentasteis, sabes que lo conseguisteis) hacer un grupo humano increíble, sabes que uno a uno tienes que darles las gracias a aquellos chiccos y chicas que te abrieron las puertas de la radio y de su amistad y con los que pasaste unos momentos increíbles y lo tienes que hacer porque eres consciente que sin ellos, sin aquella radio no habrías conocido a la que se convirtió en tu guía, en la mejor compañera que jamás soñaste tener…

¡Hay que ver como te gusta darle a las teclas… ¡ve al grano ya!

Eres muy consciente que aquel 24 de mayo tu suerte cambiaría para siempre, eres consciente de ello porque lo has pensado siempre, lo has repetido hasta la saciedad, pero también tienes claro que ella lo supo antes que tú, que ella apostó fuerte por ti y por una vez no te dejaste paralizar por el miedo, ese que siempre te atenazaba en los momentos vitales y te dejaste llevar.

Y así llegamos a una noche cualquiera, aunque no recuerdes el día o el mes, sólo recuerdas lo importante… y es que siempre pensaste que estas cosas no te pasarían a ti, que tú nunca harías algo así, por eso quizá no lo pensaste detenidamente y aquello fue un poco chapuza, sí, deberías haberlo preparado mejor, deberías haberla llevado a un restaurante romántico, haberte preparado un discurso guapo, ya ssabes, como si estuvieses delante del micro, haber hecho una pausa para darle emoción al momento y entregarle una alianza, pero seamos realistas, las ideas quedan chulas cuando las lees en los libros, pero tú querías pedirle matrimonio porque ya sabías que te faltaría el aire si lo pensabas mucho, que deseabas con toda tu alma que te dijese que sí, porque ya sentías que tu destino había quedado unido al suyo para siempre.

Así que cuando te dijo que sí difícilmente podías creer en tu buena suerte y desde luego fueron muchas más las ocasiones en las que has sentido algo así, has sentido que ella es todo lo que tú podías desear, incluso has llegado a sentir que ella es demasiado regalo para ti, que la vida se ha portado muy bien contigo cuando la puso en tu camino… pero no, tampoco seas demasiado duro contigo: ¿acaso no lo merecías?

No es cuestión de aburrir al personal con los kilómetros y las lágrimas que os han acompañado hasta el día de hoy, el camino ha sido duro, muy duro.

Cuéntales que cuando fuiste con ella a pedir cita en el juzgado para casaros era como si no fueses tú el que iba a llevar acabo algo así, que te sentías tan feliz y tan nervioso que hiciste un par de veces la gracia ante el juez, pero no se te ocurra olvidar que pediste el 11 de julio para casarte porque era el aniversario de aquel maravilloso día en el que España fue campeona del mundo, algo que no pensaste ver jamás. Y no se te ocurra olvidar decir que el fútbol siempre ha estado muy presente en esta relación.

Sé sincero y no dejes de contar que los momentos previos al enlace fueron duros, llegaste a dudar de la presencia de alguien sumamente importante para ti, gracias a Dios también puedes contar que tu padre estuvo contigo en un día tan importante.

Tú sabes que aquella noche pensabas dormir poco y que te sorprendió descansar sin mayores sobresaltos porque los nervios llegarían por la mañana cuando tu rubia te despertó y te dio los buenos días.

Aquella mañana hiciste todo como casi siempre, sacaste a Lasi a que se aliviase, subiste a casa, desayunaste, llevaste tu plato a la pila, te duchaste… pero al ir a vestirte tu ropa fue diferente. Al principio tenías la sensación de haber sido invitado a una boda, no parecía real que fuese la tuya, cuando llegó tu madre y tu hermano te diste cuenta que algo especial flotaba en el ambiente, tu cuñada y la hija de tu chica te hicieron ver lo guapo que ibas y te quedaste sorprendido ¡atí casi nunca te dicen esas cosas!. Cuando pasó un rato y bajaste a la calle dejando a tu novia en casa preparando los últimos detalles te diste cuenta que aquel día el protagonista eras tú, recordaste a la gente que no había podido venir y dedicaste unos instantes para pensar en tu Yeya Carmen porque se habría sentido muy orgullosa de verte así.

Lo cierto es que no te dio demasiado tiempo para pensar mucho porque tu prometida hizo de las suyas y no sólo olvidó el DNI, si no que además no fue capaz de localizarlo ¡porque lo tenías tú! Aunque no lo supieses.

Los momentos previos a poner la alianza en su dedo se mantienen imborrables en tu mente, te vienen las sensaciones, los sonidos y los olores de aquel momento con tanta nitidez como si los estuvieses viviendo ahora, piensas en la de veces que lo has recordado junto a Ana y te resulta inevitable sonreír.

Piensas en el momento en el que el juez os pidió que “os besárais o algo” y vuelves a saborear los labios de tu señora rubia, sabiendo que aquel fue un momento único e irrepetible que ponía el punto y final a una etapa de tu vida y habría la página del siguiente capítulo que esperas compartir con ella para siempre, porque sientes que esto será eterno, lo quieres, lo necesitas, lo deseas… ¿y sabes que? Que ella también y eso… eso es lo más importante de esta increíble historia.