Bienvenido a este pequeño rincón de la red dónde espero que te sientas cómodo. La intención de este blog es compartir contigo recomendaciones literarias, relatos y todo lo que tenga que ver con libros y escritores. Arrímate al calor de la lumbre que vamos a contar historias.
martes, 13 de enero de 2026
EL FIN
Al principio hubo refugios. Casas con tablones, supermercados con velas, familias que aún se decían “aguanta”. Los vivos aprendieron a contar munición como quien cuenta días. Aprendieron a no llorar, porque el llanto llamaba. Aprendieron a dormir sentados.
Con el tiempo, los zombies fueron ganando algo peor que fuerza: costumbre. Dejaron de dar miedo. Eran parte del paisaje, como farolas rotas. Los vivos empezaron a perder nombres; se llamaban por funciones: el que corre, la que cura, el que dispara. El lenguaje se fue haciendo pequeño, y con él, la esperanza.
Cuando cayó el último refugio nadie lo supo. No hubo una explosión ni una noticia de última hora. Simplemente, una mañana no quedaba nadie esperando a que amaneciera. Las radios seguían hablando solas, repitiendo mensajes de rescate que ya no iban a ningún oído humano.
Los zombies ocuparon las casas, las escuelas, los parques. No celebraron nada. No sabían hacerlo. Se quedaron quietos a veces, mirando al vacío, como si algo antiguo quisiera volver y no pudiera. El mundo siguió funcionando por inercia: el viento movía papeles, los mares subían y bajaban, los relojes marcaban horas que ya no importaban.
Y entonces ocurrió lo peor, lo verdaderamente trágico.
Los zombies empezaron a apagarse.
Uno a uno fueron cayendo, sin ruido, sin hambre, sin rabia. El virus, sin cuerpos vivos que renovar, se consumió a sí mismo. En pocos meses no quedaba ninguno. La Tierra quedó limpia. Silenciosa. Perfecta.
No había nadie para verla.
No había nadie para recordar.
No había nadie para empezar de nuevo.
El apocalipsis no terminó con un monstruo devorando al último humano.
Terminó con un planeta entero esperando, para siempre, a que alguien vuelva a nacer.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario