Suele formar parte de lo cotidiano en todos aquellos que en
alguna ocasión nos dedicamos a juntar letras, ya sea en un blog, facebook, un
folio en blanco o en cualquier otro formato, esto de resumir en 4 líneas lo que
ha sido para nosotros un año de andadura por este plano que denominamos vida.
Podría gastar varios teras del disco duro de mi PC
analizando lo que ha significado este año terminado en 16 para mí… porque
muchos y variados han sido los momentos que lo han hecho único e irrepetible,
único e irrepetible, casi con toda seguridad como lo vienen siendo desde hace
ya varios meses, que se convirtieron en años, muy especialmente desde aquel 24
de mayo de 2014 en el que… sí, es cierto, el Real Madrid y el Atlético de Madrid
disputaron una histórica final de Copa de Europa en Lisboa y sí… la
conquistaron los blancos… pero no… hoy no vengo a hablaros de esa final, ni
siquiera de fútbol… o quizá un poco sí.
Aquel día supuso un antes y un después en mi trayectoria
personal, aquella mañana del 24 de mayo sin yo saberlo daría esquinazo a la
mala suerte que me venía acompañando casi desde siempre porque conocí a la
mujer que cambió mi existencia… y ya sé que esto es lo que se suele decir
siempre de tu chica, que durante un tiempo te ha cegado… el amor y esas cosas…
pero esta vez es cierto, es verdad, aquella mañana de primavera en la ciudad
del betis me esperaba la mujer que cambió la suerte del que hoy se presenta
ante vosotros, sentado en esta silla, ante un folio en blanco que es la
pantalla de mi PC.
Pero esto sucedió hace ya varios meses, casi 3 años y la
entrada de hoy era para resumir este 2016 que va agonizando, esperando a que
nazca su hermano terminado en 17.
Arranqué el año en mi querida ciudad del Betis, con mi
querida bética y toda su familia (también llena de béticos) los finales y
comienzos de año en Sevilla son como en casi todas partes, mucho ruido, mucha
alegría, mucha celebración, aunque para mí fue inevitable echar de menos a mis
padres, mi hermano David y a mi fiel Lasi que se quedaron en Madrid.
Los meses han ido pasando entre viajes de Madrid a Sevilla y
de Sevilla a Madrid, el AVE ha sido mi segunda casa durante muchas horas de
este año que vamos dejando atrás, como si de una de aquellas estaciones de tren
por las que paso en mis idas y venidas entre el sur y el centro de España se
tratase.
Los libros y los podcast han sido mis mejores amigos y
aliados en estos trayectos, la voz de Iker Jiménez me acompañó muchos
kilómetros recordando mi añorado “Milenio 3” que este año decía adiós a las
ondas de la Cadena Ser, el gran Miguelón y sus entrevistas a los jóvenes
flamencos sirvióme de inspiración para mi “Compás” y aunque nunca traté de
imitar a nadie, si que me sirvió de referente para intentar hacer una buena hora
de radio.
Los puentes, los días libres, las vacaciones, todos ellos
han formado los instantes mágicos que me han sido concedidos a lo largo de este
año para poder pasarlos junto a mi rubia.
El Villamarín con sus derrotas (recuerdo una bastante
dolorosa de la que prefiero no hablar) y algunas alegrías han sido parte de
nuestra vida también este año, el templo de la Avenida de la Palmera ha sido el
refugio de muchos de nosotros también durante estos 365 días y allí hemos
proclamado a los 4 vientos que estamos locos de la cabeza y le hemos dicho a
todo el que ha querido escucharnos que de pequeño nos enamoramos de las 13
barras y en el enamoramiento nos dejamos la garganta pero que seguimos luciendo
con orgullo los colores verde y blanco a pesar de todo y por encima de todos…
Las playas de Huelva fueron testigo de los juegos, las
carreras, los baños… las locuras de una perra negra y el que firma estas líneas
durante 10 días, fueron unas horas de absoluto placer y libertad, los
atardeceres de Huelva y las olas rompiendo en la playa escucharon las palabras
en voz agachadita que una pareja de enamorados se decían sentados en un banco
del paseo marítimo…
Un pueblo de la serranía sevillana y sus cuestas nos vieron
pasar a los 3 allá por el mes de agosto y las gentes del lugar siguen
recordando las maldiciones de alguien que subía aquellas cuestas acordándose de
los ancestros de aquel pueblo de gente llana y amable que tan bien nos
acogieron entre sus calles de casas blancas.
Los meses han ido pasando con la esperanza puesta en un mes
de febrero que cada vez se ve más cerca, porque no solo Cádiz con su viento de
levante tiene la mirada puesta en febrero, porque no solo el verde es el color
de nuestras pasiones, porque febrero es el final y el comienzo, porque el verde
es el color de la esperanza que con el comienzo de la primavera llegará para
quiénes lo anelamos con tanta fuerza.
Pasad unas felices fiestas y sed rotundamente felices y
sobre todo y por encima de todo, disfrutad de la gente que tenéis cerca, esa
gente que tanto os quiere y que tanto queréis… aunque en algunas ocasiones nos
cueste, os cueste… tanto decírselo.
Rafael Trigos
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