Zac y Mia de J A Betts.
Pues bien, aquí estamos, hoy ante el teclado para hablaros
de mi última lectura, una lectura que me ha llevado al cielo y al infierno bajo
las mismas 288 páginas que ocupan el alma de esta novela.
No soy yo muy amigo de las lecturas lacrimógenas, no puedo
con esas novelas en las que sabes cual será el desenlace final, especialmente
cuando de leucemia y cáncer juvenil estamos hablando… pero es que en este libro
de muy fácil lectura, no ocurre nada de eso.
Zac vive en Australia, tiene 17 años, amigos, un balón,
libros que leer por imposición de sus profesores, una granja en la que cuida
animales junto a sus padres y hermanos y… leucemia.
Mia es la típica chica que se pasa las horas frente a un
espejo, a la que le cuesta siglo y medio decidir que vestido se pondrá para el
baile de fin de curso, Mia tiene un novio al que solo le importa su físico y
una relación catastrófica con su madre, porque como casi todas las chicas de 17
años, Mia cree que su madre la odia y por
lo tanto ella odia a su madre. Además de todo ello, Mia tiene cáncer, un
cáncer que igual que un perro rabioso se ha agarrado a su tobillo e intenta
destruir su vida.
La relación de Zac y Mia es muy especial, no pueden hablar,
no se pueden ver y no se pueden tocar, no es la mejor situación para que dos
adolescentes se enamoren. ¡Nooo! No es la típica novela romántica de las que ya
sabéis que escapo en cuanto caen en mis manos… la relación de Zac y Mia desde
mi punto de vista es algo forzada. Si la analizamos por separado la historia de
ellos dos es muy buena, pero en ocasiones tengo la sensación que está un poco
cogida con pinzas, no obstante es muy creíble.
Tiene momentos grandiosos.
Jamás me atrevería a asegurar que puedas identificarte con
Zac, no, no porque la mayoría de los lectores (espero) no tienen leucemia, pero
si que es un personaje que te cae bien nada más conocerlo, su sentido del
humor, su sentido de la amistad y de la lealtad te hacen comprender que este
chico es un chico especial, aunque él solo desee ser alguien normal.
Sin embargo Mia es otra cosa, es prepotente, va de lista y
cree que todo lo sabe, no obstante a lo largo de la novela logra cambiar la
animadversión que puedes sentir en un principio por ella hasta que la coges
verdadero cariño, porque Mia es un 9 sobre 10, aunque ella no se lo crea y
vosotros podéis creerme a mí, conozco a alguna otra chica que es un 10 sobre 10
y tampoco se lo cree.
Lectura más que recomendable, le doy un notable alto.
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