jueves, 25 de diciembre de 2025

CUENTO DE NAVIDAD

Al final de una calle oscura y humilde de un barrio cualquiera de Sevilla, vivía Mateo con su familia. Él era un muchacho ciego de nacimiento cuyo bien más preciado era una vieja guitarra de cuerdas gastadas que su abuelo le regaló antes de morir.
La chimenea crepitaba casi sin fuerzas aquella Nochebuena. Los leños se habían consumido hacía ya largo rato. La cena era un vago recuerdo en aquellos estómagos casi vacíos. Mateo cogió su guitarra y empezó a tocar una soleá. Cuentan que el sonido del instrumento subió por la chimenea y que llegó casi hasta el cielo, dónde se detubo el trineo de Papá Noél. El viejo bajó sin hacer ruido hasta la modesta habitación dónde combatían el frío Mateo y los suyos, se agachó junto al niño y depositó un pequeño presente. A la mañana siguiente, Mateo no esperaba nada. Papá Noél no había ido nunca a su casa, pero su padre le advirtió de que junto a la chimenea había algo que llevaba su nombre. El niño abrió el presente y se encontró con un juego de cuerdas para su guitarra, además de una nota en Braille que pudo leer con sus manos. En ella el hombre de barba blanca y sonrrisa bondadosa había escrito: "Para que la música nunca te abandone, ni a tí ni a quién quiera y sepa escuchar"

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